El campo aragonés busca ingenieros agrónomos que se encarguen de modernizarlo

El sector agrícola se enfrenta al reto de la digitalización con la carencia de trabajadores formados. ¿La causa? Los expertos coinciden en la falta de información sobre esta salida profesional, que tiene un 100% de empleabilidad

Hacer atractivo el campo para conseguir un mayor número de profesionales que se encarguen de modernizarlo. Este es el principal desafío al que, actualmente, se enfrenta el sector agrícola aragonés, que necesita ingenieros agrónomos para afrontar un proceso de digitalización que le ayude a ser más rentable y sostenible. “En la Comunidad, se demanda el doble de graduados y técnicos de los que hay, gente preparada desde la Formación Profesional”, explica Ángel Jiménez, decano del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco (Ciaanpv). 

“Hemos enviado este año 150 ofertas de empleo, de las que el 25% ni siquiera han tenido respuesta. No somos capaces de encontrar a alguien que encaje”, ejemplifica el responsable de la organización profesional. Para él, el problema radica, principalmente, en la falta de información de quienes se enfrentan al reto de elegir profesión: “Intentamos trasladar que es un sector desconocido. Los jóvenes no saben bien las funciones de un ingeniero agrónomo, por lo que procuramos arrojar luz”.

“Es atractivo para los estudiantes porque está en sintonía con las preocupaciones actuales sobre el medioambiente, la sostenibilidad, el medio natural, la soberanía alimentaria… y se adecua también a sus habilidades”, anima Jiménez, quien añade: “El campo se está modernizando, ya no se va con botas, y tiende al control telemático. Esta idea es la que hay que trasladar en las escuelas, donde hay que dar a conocer la agricultura moderna y el importante papel que juega dentro del sistema agroalimentario“.

 

 

Desde la Universidad, Pablo Martín, coordinador del Máster en Ingeniería Agronómica de la UZ, invita a los indecisos a interesarse por esta salida profesional, cuya empleabilidad es del 100%: “El sector primario tiene mucho que ofrecer”. “No obstante -señala Martín-, aún queda mucho trabajo por delante: necesitamos hacer más accesible el espacio agrícola y es muy importante alentar a los jóvenes a verlo desde una perspectiva distinta, alejándonos de una imagen estereotipada. Por ejemplo, la agricultura y la ganadería, actualmente, están fuertemente ligadas a las nuevas tecnologías, por encima de otros sectores productivos del país, algo que puede resultar atractivo, pero que muchos desconocen”.

Sobre las atribuciones profesionales de aquellos que se decantan por esta rama, cuyos estudios se imparten en el campus de Huesca, el docente aclara: “Al ser profesionales con una formación científica y tecnológica muy variada, con un perfil muy polivalente, están capacitados, entre otras cosas, para planificar, asesorar y dirigir explotaciones agrícolas y ganaderas y empresas agroalimentarias; controlar y gestionar la calidad y la seguridad de los alimentos, así como de sus procesos de elaboración, conservación y distribución; redactar proyectos de diseño y construcción de obras e instalaciones; diseñar y ejecutar iniciativas de ingeniería relacionadas con el ámbito agroindustrial…”. Además, apunta Martín, los ingenieros agrónomos pueden intervenir en otros campos, como la tecnología medioambiental, la biotecnología y la mejora genética, la gestión de recursos hídricos, el desarrollo rural, la economía y la política agroalimentaria o la ordenación del territorio.

Mercado laboral

Aunque Martín asegura que, en el mercado laboral, el puesto más solicitado es el de técnico asesor con un perfil comercial, “también hay fuerte demanda de profesionales para la realización de proyectos en la agroindustria, para la puesta en marcha de regadíos y la instalación de granjas; en la alta dirección de industrias alimentarias o en la asunción de responsabilidades de producción primaria en campo; e incluso para tareas ligadas a temas medioambientales, como la mejora de la eficiencia energética, de la calidad y seguridad alimentaria, o al tratamiento de residuos; sin olvidar la necesidad de formadores”, amplía.

Para Antonio Alot, presidente del Clúster Aragonés de Medios de Producción Agrícolas y Ganaderos, a pesar de que se trata de una profesión vocacional -“porque la mayoría, el 80 o 90%, son hijos de padres con explotaciones y siguen para continuar con el modelo familiar”, indica-, a día de hoy, estos trabajadores “faltan y son necesarios”. “El agricultor sabe cuándo se labra y cómo funciona, pero no innova. Cuando llega el ingeniero e incluye una nueva técnica, después, todos los demás la incorporan”, señala el presidente de la agrupación.

“Faltan ingenieros, tractoristas, hidráulicos… Los primeros son gente de carrera que se tiene que ir a vivir al pueblo y, si no es porque les gusta, no se mudan”, ilustra como otra de las posibles causas de esta carencia de profesionales. “Hay que hacerlo atractivo, pero muchos agricultores no pueden pagarlo. No hay wifi, no hay cobertura, y eso hace que no se pueda modernizar”, denuncia. Por eso, Alot concluye: “Tanto a los agricultores como a los ingenieros hay que ponerles medios para que puedan desarrollar su labor“.

 



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